COMENTARIO INICIAL
Hermanos y hermanas, sean todos bienvenidos a esta celebración eucarística en el duodécimo domingo del Tiempo Ordinario. La Palabra de Dios que hoy escucharemos nos invita a vivir con confianza y valentía nuestra fe, recordándonos que el Señor conoce nuestras luchas, escucha nuestras súplicas y nunca abandona a quienes ponen en Él su esperanza. En medio de las dificultades, las incertidumbres y los desafíos de nuestro tiempo, Cristo nos repite “No tengan miedo”. Dispongamos nuestro corazón para encontrarnos con Él en su Palabra y en la Eucaristía, fuente de fortaleza y de paz.
COMENTARIO A LAS LECTURAS
La liturgia de este domingo nos presenta el testimonio de hombres y mujeres que han confiado plenamente en Dios aun en medio de la adversidad. En la primera lectura, el profeta Jeremías, perseguido y rechazado, proclama su confianza en el Señor que lo sostiene y defiende. En la segunda lectura, san Pablo nos recuerda que, si por el pecado entró la muerte en el mundo, por Jesucristo hemos recibido la gracia abundante y la salvación. Finalmente, en el Evangelio, Jesús exhorta a sus discípulos a no tener miedo, porque el Padre cuida de cada uno de sus hijos y acompaña siempre a quienes anuncian con fidelidad el Evangelio. Escuchemos con atención esta Palabra que fortalece nuestra esperanza.
ORACIÓN DE LOS FIELES
Presidente: Hermanos y hermanas, confiados en el amor providente de nuestro Padre celestial, que cuida de nosotros y conoce nuestras necesidades, elevemos nuestras súplicas diciendo:
R/. Padre, escucha nuestra oración.
- Por la Iglesia que anuncia el Evangelio en medio de dificultades y persecuciones, para que, fortalecida por el Espíritu Santo, continúe dando testimonio valiente de Jesucristo en todo el mundo. Roguemos al Señor.
- Por los gobernantes y responsables de las naciones, para que promuevan el diálogo, la justicia y el bien común, buscando siempre caminos de reconciliación y servicio a los más necesitados. Roguemos al Señor.
- Por quienes sufren a causa de la enfermedad, la pobreza, la violencia, la soledad o la incomprensión, para que encuentren en Cristo consuelo, fortaleza y esperanza. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros, para que, escuchando la voz del Señor que nos dice “No tengan miedo”, permanezcamos firmes en la fe y perseveremos en el camino de la salvación. Roguemos al Señor.
- Por nuestro país, que vive la jornada electoral en este día, para que los ciudadanos ejerzan su responsabilidad con conciencia, honestidad y espíritu de servicio, y para que los resultados contribuyan a la unidad, la paz y el bien común de toda la nación. Roguemos al Señor.
Presidente: Padre bueno, escucha las oraciones que te presentamos con confianza y ayúdanos a vivir siempre sostenidos por tu amor providente. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.

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