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SUBSIDIO JORNADA DE ORACIÓN ANTE EL TERREMOTO - DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO A


MONICIÓN INICIAL

Hermanos, iniciamos esta celebración dominical con el corazón todavía conmovido por el terremoto que, en la mañana del pasado 10 de agosto sacudió distintas regiones de nuestro país y dejó hermanos fallecidos, personas desaparecidas, numerosos heridos y graves daños materiales, incluso a templos donde el pueblo de Dios se reúne a celebrar su fe.

El Santo Padre León XIV, a través de un telegrama enviado por el Cardenal Secretario de Estado, ha hecho llegar su cercanía espiritual, sus oraciones por el descanso eterno de los fallecidos y su bendición apostólica para el pueblo colombiano. Por su parte, el Episcopado colombiano, nos ha invitado a reconocernos una vez más como una sola familia y a responder con generosidad y solidaridad al sufrimiento de nuestros hermanos.

Que esta Eucaristía dominical sea, para toda la comunidad reunida, fuente de consuelo y de esperanza, y que el Señor, refugio y fortaleza en la angustia, sostenga a cuantos hoy lloran, buscan o socorren a los suyos.


COMENTARIO A LAS LECTURAS

La Palabra de Dios que escucharemos hoy nos habla de la universalidad de la salvación. En la primera lectura, el profeta Isaías anuncia que el proyecto de Dios no está reservado a un solo pueblo, sino que alcanza también a quienes, desde las naciones, buscan al Señor y practican la justicia. En el Evangelio, Jesús nos muestra que la salvación es un don que se acoge con fe y confianza, mientras que san Pablo nos recuerda que la misericordia de Dios alcanza a todos. Con el salmista, pidamos que todos los pueblos puedan conocer los caminos del Señor y experimentar su salvación. Escuchemos con atención.

Presidente: Hermanos: unidos como pueblo de Dios y confiados en su misericordia, presentemos al Padre nuestras súplicas por quienes sufren a causa del terremoto que ha golpeado a nuestro país, diciendo: 

R./ Te rogamos, óyenos.


1. Por el Papa León XIV y por los Obispos de Colombia, para que su cercanía y su palabra sigan siendo signo de consuelo y de comunión para el pueblo afectado. Oremos.

2. Por los hermanos que perdieron la vida en el terremoto, para que Dios, nuestro Padre, los reciba en su paz, y por sus familias, para que encuentren consuelo en la fe y en la cercanía de la comunidad cristiana. Oremos.

3. Por los damnificados, los heridos y quienes aún esperan noticias de sus seres queridos desaparecidos, para que no les falte techo, alimento ni esperanza en medio de la prueba. Oremos.

4. Por los organismos de socorro del Estado y de la sociedad civil y los miembros de la Fuerza Pública que trabajan en las labores de búsqueda, rescate y atención a los afectados, para que el Señor sostenga su entrega y proteja sus vidas. Oremos.

5. Por el personal de salud y por los voluntarios que acompañan los afectados, para que su servicio generoso sea, para cuantos sufren, signo del amor de Dios. Oremos.

6. Por esta asamblea celebrante y por todo el pueblo colombiano, para que, unidos como una sola familia, sepamos responder con generosidad, responsabilidad solidaridad al sufrimiento de nuestros hermanos. Oremos.


Presidente: Padre bueno, tú que eres refugio y fortaleza para tu pueblo en la angustia, escucha las súplicas que hoy te presentamos por nuestros hermanos afectados por el terremoto. Que tu Espíritu sostenga la esperanza de Colombia y nos enseñe a ser,los unos para los otros, signos concretos de tu misericordia.

Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


ORACIÓN


Dios todopoderoso y eterno,

grande y digno de toda alabanza,

rico en misericordia, bueno con todos y compasivo con cuanto

has creado:

tú eres fiel en tus promesas y santo en todas tus obras;

tú sostienes al que cae y levantas al abatido;

tienes puestos tus ojos en cuantos esperan en ti y les das el sus-

tento a su tiempo;

abres tu mano generosa y colmas de bienes a todo viviente;

te acercas a quien te invoca de verdad,

escuchas su clamor y lo salvas, y guardas a los que te aman.

Vuelve, Señor, tu mirada compasiva sobre tu pueblo colombiano,

herido en estos días por el terremoto:

da el descanso eterno a los hermanos difuntos;

consuela a las familias que lloran su pérdida;

ayuda a encontrar a los desaparecidos

devuelve la calma a los heridos;

sostén con tu gracia a los damnificados,

y fortalece a cuantos, en nombre del amor,

trabajan sin descanso en su auxilio,

para que, sostenidos por tu mano providente,

no desfallezca en ellos la esperanza.

Por Jesucristo, Nuestro Señor. 


Amén



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